CRITERIO es un tutor de matemática con IA que razona con el alumno mientras resuelve y diagnostica al instante dónde se traba — atento a su razonamiento en tiempo real, no solo al resultado final — para potenciar y acelerar la formación de su criterio. Práctica curada, cíclica y verdaderamente infinita.
Uno no pregunta nada. El otro contesta demasiado rápido. Ninguno se queda con el alumno el tiempo justo para que el razonamiento sea suyo.
Marca correcto o incorrecto. No sabe si el alumno se equivocó por descuido, por no entender el método, o por no leer bien el problema — y tampoco se lo pregunta.
Si el alumno insiste, el modelo cede y da la respuesta. El niño aprende que preguntar dos veces alcanza — el hábito que se entrena es el contrario al que se quería formar.
Escucha cómo el alumno explica su propio razonamiento, ubica el paso exacto donde se rompe la lógica, y guía con pistas que se abren de a poco — la respuesta nunca es lo primero que se entrega.
Cada sesión avanza por una máquina de estados construida a propósito para calcar la metodología real con la que un humano forma criterio: observar, equivocarse, entender por qué. La diferencia es la velocidad — lo que en la vida normal toma años de repetición dispersa, acá se comprime en ciclos deliberados y frecuentes. Replicar esa formación humana y acelerarla es la base de todo el proyecto. Tocá cada fase, o dejala correr sola.
El alumno recibe un ejercicio nuevo del banco curado — elegido según su ruta de aprendizaje o el tema que quiera practicar.
El anillo se recorre siempre en el mismo sentido — 01 a 06 y de vuelta a 01, sin cerrar la sesión — salvo en Diagnóstico, el único punto donde el camino se divide: con error sigue por pistas, sin error salta directo por la conexión cruzada hasta Reforzar / Escalar.
Nada de esto es un prompt suelto. Es un sistema con estado, memoria y reintentos, hecho a propósito para que la voz en vivo nunca se sienta a medias.
Conversación real por WebSocket, no un formulario de opción múltiple leído en voz alta. El alumno habla, el tutor escucha y responde en el momento.
Cada error se clasifica en una taxonomía curada — "confundió variación con combinación", no "incorrecto" — para poder guiar exactamente ese paso.
La conexión de voz tiene un límite técnico real de ~10 minutos. El sistema reconecta de forma transparente, conservando el contexto — el alumno no lo nota.
Prioridad de eventos resuelta a propósito: si el alumno habla justo cuando el sistema iba a entregar la solución, la solución real nunca se pierde.
Variantes curadas del mismo concepto, verificadas antes de guardarse, para que "practicar más" nunca signifique repetir el mismo ejercicio de memoria.
Un PDF con el avance real del alumno, generado automáticamente y enviado por el mismo canal que la familia ya usa — sin plataforma nueva que revisar.
Flujo de consentimiento parental construido desde el diseño, no agregado después, pensado para la Ley 29733 de protección de datos.
Todo ejercicio nuevo pasa por revisión humana antes de llegar a un alumno. Nunca se agrega contenido a un banco de estudio sin que alguien lo lea primero.
Motor construido sobre Gemini Live de Google para la conversación de voz, con orquestación, diagnóstico y banco de contenido propios. Corre en la misma infraestructura que el resto de productos de Cauce, integrado por servicio — no es una demo aislada.
CRITERIO no genera ejercicios al vuelo ni los saca de cualquier fuente. Cada problema que un alumno ve pasó primero por una verificación real: se resuelve, se comprueba con rigor — a mano o con un script que prueba todos los casos posibles — y solo entonces entra al banco.
Esa misma disciplina aplica a los exámenes de olimpiada real que ya forman parte del banco: enunciados textuales, soluciones propias verificadas de forma independiente, nunca copiadas de un solucionario ajeno.
El público son niños. Progreso visible y ganas de volver, sí — presión, culpa o recompensa variable, nunca.
Cuánto del entrenamiento ya domina, en un solo número honesto — no una barra que sube por participar, sino por entender de verdad.
Un número que celebra la constancia real. Nunca una amenaza de "vas a perder tu racha" — eso es presión, no motivación.
Cuando el alumno decide terminar, el propio tutor arma y dice en voz alta qué aprendió esa sesión — el cierre es suyo, no un límite impuesto.
Se le propuso construir algo "adictivo" y se optó, a propósito, por la versión ética: progreso genuino, victorias pequeñas y autonomía real — nunca mecánica de compulsión. Cualquier función nueva de enganche pasa por el mismo filtro antes de construirse: ¿esto motiva de verdad, o presiona?
CRITERIO está en pruebas internas, con pruebas reales de voz. Así es como empieza una conversación.
Para preparar alumnos rumbo a ONEM y competencias similares, con práctica dirigida al error específico de cada uno, no una guía genérica para todo el salón.
Para la familia que quiere que su hijo entienda el método, no solo entregue la tarea resuelta — con consentimiento y reporte de avance incluidos.
El criterio no nace del vacío, nace de una base real de lo que uno sabe y ha vivido. La diferencia está en para qué se usa esa base: ¿para repetir, o para decidir? Formar ese criterio toma tiempo — que el niño se equivoque primero por su cuenta, que aprenda a explicar por qué algo es correcto, que sepa cuestionar una respuesta aunque venga con tono seguro.— De la tesis de producto detrás de CRITERIO, Cauce
Una llamada corta, sin compromiso, para ver si CRITERIO calza con lo que tu colegio o academia necesita.
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